lunes, 8 de octubre de 2007

SENTIRSE MISERABLE.... Osho, extracto de El Libro de la Sabiduría, capítulo 5



Cuando nos sentimos heridos emocionalmente, pueden

surgir memorias que la mayoría de nosotros quiere arrojar

al sótano del inconsciente. Pensamos que el tiempo se

encargará de curarlas, pero ellas continúan volviendo.

He aquí un método mucho más efectivo para curarlas...

"Si te estás sintiendo desgraciado, deja que esto sea

una meditación. Siéntate en silencio, cierra las

puertas. Primero, siente la desgracia con tanta intensidad

como sea posible. Siente el dolor. Alguien te ha insultado:

Ahora, la mejor manera de esquivar el dolor consiste en ir e

insultarle, a fin de poder estar ocupado con esa persona.

Eso no es meditación.

Si alguien te ha insultado, agradécele porque te ha dado

la oportunidad de sentir una herida profunda. Esa persona ha

abierto una herida. La herida puede haber sido creada por

muchos, muchos insultos que has padecido en toda tu vida;

puede que esa persona no sea la causa de todo el

sufrimiento, pero ha disparado un proceso.

Simplemente cierra tu habitación, siéntate en silencio,

sin enojo por la persona, pero con total atención al

sentimiento que está surgiendo en ti: el sentimiento de

dolor porque has sido rechazado, porque se te ha insultado.

Y, entonces te quedarás sorprendido pues no sólo esa

persona está ahí: todos los hombres y todas las mujeres

y toda la gente que alguna vez te ha insultado empezarán a

pasar por tu memoria.

Empezarás no solo a recordarlos, empezarás a revivirlos.

Entrarás en una especie de primal. Siente el dolor, siente

la pena, no la esquives. Por eso es que, en muchas terapias

se le pide al paciente que no tome droga alguna antes de que

empiece la terapia, por la razón simple de que las drogas

son una forma de escapar de tu miseria interior. No te

permiten ver las heridas, las reprimen. No te dejan penetrar

en tu sufrimiento y, a menos que penetres en tu sufrimiento,

no puedes ser liberado de su aprisionamiento.

Es perfectamente científico dejar todas las drogas antes

de entrar en la terapia, si es posible incluso drogas como

el café, el té, el cigarrillo, porque son todas formas

de escapar. ¿Has observado? Cuando te sientes nervioso

inmediatamente empiezas a fumar. Es una forma de evitar el

nerviosismo; te entretienes fumando. En realidad es una

regresión. El cigarrillo te hace sentir otra vez como un

niño – despreocupado, irresponsable- porque el

cigarrillo no es más que un seno simbólico. El humo

caliente te lleva simplemente otra vez a los días en que

te alimentabas del pecho materno y la leche tibia iba

penetrando: El pezón se ha convertido en un cigarrillo. El

cigarrillo es un pezón simbólico. Por medio de la

regresión esquivas las responsabilidades y las penas de

ser adulto. Y eso es lo que sucede con muchas, muchas

drogas.

El hombre moderno está drogado como nunca antes, porque

está viviendo en un gran sufrimiento. Sin las drogas

sería imposible vivir con tanto sufrimiento. Esas drogas

crean una barrera; te mantienen drogado, no te permiten la

sensibilidad suficiente para reconocer tu pena. La primera

cosa a hacer es cerrar las puertas y detener toda clase de

ocupación: mirar la tele, escuchar la radio, leer un

libro.

Detén todas las ocupaciones, porque eso también es una

droga sutil. Permanece simplemente en silencio,

completamente solo. Ni siquiera ores, porque eso nuevamente

es una droga, empiezas a entretenerte, empiezas a hablar con

Dios, te escapas de ti mismo. Atisha lo dice: simplemente

sé tú mismo. No importa el dolor, no importa el

sufrimiento producido. Ante todo experiméntalo en su total

intensidad. Será difícil, tendrás que entregar el

corazón: Puede que empieces a llorar como un niño, puede

que te revuelques por el suelo por la profundidad de la

pena, tu cuerpo puede tener contorsiones. Puede que te des

cuenta súbitamente de que la pena no sólo está en el

corazón, sino en todo el cuerpo, de que duele por todas

partes, de que es penoso por todas partes, de que todo tu

cuerpo no es otra cosa que dolor. Si lo puedes experimentar-

esto es de tremenda importancia- entonces empieza a

absorberlo.

No lo deseches. Es una energía tan valiosa, no la

deseches. Absórbela, bébetela, acéptala, dale la

bienvenida, siéntete agradecido. Y, puedes decirte: "Esta

vez no voy a esquivarlo, esta vez no voy a rechazarlo, esta

vez no voy a desecharlo. Esta vez me lo beberé y lo

recibiré como a un huésped. Esta vez lo voy a digerir".

Puede que te lleve unos pocos días el ser capaz de

digerirlo, pero el día que esto suceda habrás dado con

una puerta que te llevará realmente muy, muy lejos.

Una nueva jornada ha empezado en tu vida, te estás

desplazando hacia una nueva clase de ser, porque

inmediatamente, en el momento en que aceptas la pena sin

ningún rechazo, su energía y su cualidad cambian. Deja

de ser una pena. En realidad uno se queda sorprendido, no lo

puede creer, es algo tan increíble. Uno no puede creer que

el sufrimiento pueda ser transformado en éxtasis, que la

pena se puede convertir en gozo. Cuando una cosa cualquiera

es total, se transforma en su opuesto.

Éste es un gran secreto que debe recordarse. Cuando algo

es total se cambia a su opuesto, porque no hay forma de

seguir adelante; se ha llegado al final. Observa un viejo

reloj de péndulo. Lo hace una y otra vez: el péndulo va

hacia la izquierda, a la extrema izquierda, y luego hay un

punto que no puede traspasar; entonces empieza a moverse

hacia la derecha. Los opuestos son complementarios. Si

puedes sufrir tu sufrimiento en su totalidad, con gran

intensidad, te quedarás sorprendido. .. No serás capaz

de creértelo cuando sucede la primera vez, que tu propio

sufrimiento absorbido voluntariamente, con aceptación, se

convierta en una gran bendición. La misma energía que se

convierte en odio, se convierte en placer; la misma

energía que se convierte en sufrimiento, se convierte en

bendición".

Osho, extracto de El Libro de la Sabiduría, capítulo 5

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